Skip to content

Empresarios vs. funcionarios. La parábola del hijo empresario.

21/02/2012

La pasada semana salió a las pantallas un nuevo blog de una admirada amiga por muchas cosas. Entre ellas su criterio para desgranar la mies de la paja. Para ir a lo importante. También me agrada conversar con ella por todo lo que sabe y lo que transmite. Ese conocimiento que tiene se veía enjaulado pero ahora ya es libre en styleover45. Muy recomendable.
En uno de sus posts nos pincelaba a Jesús Terciado, presidente de la Cepyme, que representa a los pequeños y medianos empresarios de este país. A los pocos días daba una mediática rueda de prensa con su “jefe” Rosell, presidente de la CEOE, la patronal. Ambos a dos, cuales duo humorístico de ir buscando fortuna se dan pie el uno al otro pero las ideas son las mismas. Reducción del Sector Público. Funcionarios privilegiados. Sobran empleados públicos. Repitiéndolo en dondequiera que hubiera un micrófono cual salmodia ad eternam.
Yo me crié estudiando en un colegio de curas. He utilizado esas palabras “criarme estudiando” adrede. Creo que parte de lo que soy se lo debo a mi familia y a 12 años de estar en el “cole”. Son años que recuerdo con felicidad (como todos los años de vida) grandes amigos que conservo y con los que se comparten muchos recuerdos de aquellos tiempos. A día de hoy nuestras respectivas parejas ya se conocen la mayoría de lo pesados que nos ponemos trayendo al presente a los profes y a las gamberradas que hacíamos.
Una cosa que aprendes en los colegios religiosos es publicidad. La iglesia católica es una especialista en ello. 2000 años de historia no se hacen sin un buen aparato de propaganda. Pues bien, hoy voy a utilizar uno de sus recursos en honor a mi tierna infancia: Parábola del padre y del hijo obediente.

Un hombre, Fernando, tenía tres hijos. El mayor, Juan, albañil. El del medio Salvador, ayudaba en casa y cuidaba de “el Abuelo” ya muy mayor; y el pequeño Pepito que había acabado los estudios hacía poco. Fernando era discapacitado y andaba en silla de ruedas pero tenía la cabeza muy bien amueblada y era el jefe de la familia a pesar de su impedimento.
Las cosas iban bien y había para todos. El padre cobraba una pensión y con lo que traía Juan era suficiente para todos. Pero Juan veía que podía haber negocio en el mundo de la albañilería. Pidió un préstamo para ampliar el negocio. Con el banco no había problema. Eran amigos de Juan y además el padre, Fernando, tenía posesiones que respondían por el. “Padre” también estaba contento pues con el tiempo entraría más dinero en casa. Al cabo de un tiempo las cosas iban mejor de lo esperado. Juan el albañil se compró un cochazo, un chalet y unas buenas vacaciones. También puso a trabajar en la empresa a Pepito. A Salvador le daba un poco igual, el era feliz viendo que el resto eran felices.
Un día Juan y su hermano Pepito discutieron, pero el padre le dio la razón al pequeño. Como estaba impedido le encargó a Salvador que fuese a ver si Juan había hecho caso de lo que el padre había mandado. Sabía que era su obligación vigilar que todo estuviera más o menos en su sitio y que su hiciera efectivamente lo que había mandado “padre”. Siempre quería que se hiciesen las cosas bien y que fuesen en beneficio de toda la familia.
Otro día hablaron Juan el albañil y el padre. “Salva es tan meticuloso con todo que va muy lento, y además necesita alguien que le ayude”. Entonces contrataron a otra persona para hacer lo que hacia Salva, el cual nunca había pedido ayuda y estaba muy contento con lo que hacía, pero… como era muy bien mandado pues no dijo nada.
Pero las cosas empezaron a empeorar en el mundo de la albañilería. Los ingresos ya no eran los mismos. Optó por despedir a su hermano pequeño. “Ya papá te dará una paga, no te preocupes” le dijo. Pero aún así no cuadraban las cuentas. Los bancos acechaban. Ante esta situación, le dijo al padre que había que recortar los gastos. A lo que este le respondió “Pero hijo, estoy cuidando del abuelo, le estoy pagando a Pepito porque le has despedido, también la paga a Salva y cuenta también con el dinero del cuidador que hemos contratado.” A lo que Juan replicó. “Ya lo se. Pero todo eso que me cuentas no me ayuda en nada. Hecha de casa a Salva, pues el cuidador nos sale más barato y no tendremos que aguantar sus reprimendas. Padre, la cosa está muy mala y seguramente dentro de poco los bancos irán por Vd. No gaste en nada pues hará falta para pagar mis deudas.”
El padre mandó a Salva a que se buscara la vida. Se quedó con el cuidador que hacía lo que le mandaba Juan. El pequeño seguía por casa malviviendo. Juan había cambiado de negocio y seguía buscándose la vida. Los bancos ya había dejado de apretarle a él y estaban tras la estela del padre, el cual se las veía y deseaba para poder ir pagando. La situación era fastidiada y no sabía que hacer.

Pues hasta ahí la famosa y recién traída parábola del papá Estado, Juan como lo empresarios, Pepito como la fuerza laboral, el abuelo como aquellos que se han de proteger en un Estado social, Salva como los probos funcionarios y el contratado adjunto, en el papel de fundaciones y entes públicos.
El Papá legisla y manda pero quien ejecuta esos mandatos es la administración pública. El funcionariado controla las relaciones entre el resto y hace que no haya privilegios de uno u otro, con ecuanimidad. También proporciona servicios, normalmente aquellos que no producen beneficios.
Y ahí estamos. Las empresas diciendo que sobramos los funcionarios. Que hay que recortar el gasto público. ¿Por qué? El principal problema de España NO es la deuda pública (68% del PIB y subiendo). El problema es la deuda privada (120% del PIB). La mayoría de esta deuda acabará siendo pública, por ello el interés empresarial en que papá estado no gaste tanto. Por otro lado el funcionariado le resta poder e influencia a este poder económico. Un desprestigio de la función pública y su reducción hará que se incremente la dependencia de los políticos por ese sector empresarial.
Quizás yo esté pecando de reducir todo a unas pocas ideas… Reduccionismo. Pues eso es lo que utilizan nuestros amigos Rosell y Terciado para poner al funcionariado en el punto de mira de la sociedad. Sólo juego con sus mismas cartas.

Anuncios
Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: