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Empleados Públicos y fiestas. Una relación rota.

03/09/2012

Como el abuelo cebolleta de la oficina os voy a contar como eran las fiestas de Valladolid para un funcionario. Se trataba de una semana de alegría y de cansancio, de trabajo y de diversión. Para aquellos que ya tengáis unos trienios podréis recordar que eran cinco días de jornada reducida. De nueve a dos. Actividad frenética. Casi no daba tiempo ni a desayunar.
Ya se llegaba a la oficina con cara de sueño del concierto de la noche anterior. Despertador sonando a la hora límite que te permitiera dormir lo más posible y entrar por la Consejería para poder firmar en unas hojas grapadas de que dieran las nueve…pasadas diez minutos.
Agua en abundancia y dos cafeses de máquina eran fundamentales. Unos expedientes más tarde y ya se organizaba entre los compañeros el ir a comer a las casetas regionales. A las dos ya emprendías camino. Acera Recoletos, la Rubia o los aledaños del José Zorrilla se llenaban de hordas funcionariales. Hacienda, Agricultura, Fomento,… Que si la sidra de Asturias, el pulpo en la de Galicia, el zurracapote en la de Navarra,… En amor y compañía. El que llevaba el bote manejaba más efectivo que la actual Consejería de Hacienda. Nadie era más que nadie y ya no existían las sempiternas jerarquías. Todos compis.
Posteriormente la feria de día aún puso más fácil lo de quedar y salir a tomar algo. Llegaba a ser tarea titánica no tomar un verdejo y un pincho antes de ir a casa. Eso si se llegaba… Plaza de Coca, San Benito, calle Pasión; Paseo Zorrilla, Esquina Consejería de Sanidad; A un Consejero lo encontrabas antes en una caseta que en su despacho.
Pero todo esto ya son recuerdos. Hoy la pregunta de si ¿hay horario de fiestas? suena a cachondeo. El salir antes de las tres y cuarto es una quimera…¡y eso que es para tomar una caña! Dónde antes había codazos para pedir un pincho del día, ahora están los dos amigos gorrones del de la caseta. Bares con los clientes habituales. Pinchos amontonados en las barras. El ambiente de fiesta que se vivía (y se bebía) en la calle ha desaparecido. Y mucho más entre los empleados públicos.
Más horario, menos motivación en el trabajo, menos retribución, el ser mostrados ante la sociedad como unos privilegiados, la desafección con la Administración en la que se trabaja, factores que contribuyen a celebrar las fiestas de la ciudad en familia o con amigos.
Que toda la ciudadanía esta sufriendo esta crisis, esta claro. Que esta crisis lleva a modificar nuestros hábitos de consumo, también. Que incluso hace que se cambien nuestras maneras de vivir socialmente, por descontado. Que estos hábitos son extrapolables a las fiestas navideñas, estoy por asegurarlo.
Felices Fiestas!

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3 comentarios
  1. Olegario - Macario permalink

    Hordas, no ordas

  2. Anónimo permalink

    acostúmbrate, los nuevos teclados carecerán de h, y signos de puntuación. Lo que supondrá un ahorro del 5% en hardware.

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