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Tomás Villanueva, un semidiós hecho mortal

01/03/2013

Hace unos días le eché una mano a un conocido en un asunto de “papeles”. Le habían denegado el ingreso de una subvención. Había incumplido unos artículos de la resolución de la convocatoria. Era una pasta, y hasta ese día los muchachos del ADE le habían ido diciendo que “todo estaba bien”. A mi conocido le pedían papeles, y él, como buen administrado, daba papeles. Hasta el día que recibió la resolución de denegación. Que si no tenía no se qué lo cual no aparece en la convocatoria o que una fecha se entiende que no se ha de entender de tal manera… Que no se cumple el apartado 12… pero en ningún momento se explica, ni se le había explicado a este buen muchacho, cómo cumplir el antecitado apartado 12. Total: 0 euros de subvención.
Siguientes pasos: alegaciones y reclamaciones, y así hasta el infinito y más allá, pero de dinerito nada de nada. (sotto voce, parece que estas ayudas de fondos europeos se han ido todas para una conocida fábrica de coches con fábricas en CyL y sede en Francia, de la cual no voy a decir el nombre para no hacer publicidad. Por ello, en otras líneas de ayudas se han quedado sin un duro (euro) y hay que sacar la letra pequeña para denegar a troche y moche…)

Pues el pobre Tomás ha probado de su propia medicina. Si señor, vaya berrinche que se ha cogido el pobre Consejero de Economía con la denegación de las ayudas a la minería que el Estado le tenía que abonar a sus amigos los empresarios mineros. Parece ser que éstos han tenido algún problema a la hora de abonar las cuotas de seguridad social de sus trabajadores y éste es un requisito para cobrar cualquier tipo de ayuda. El Estado también tiene letra pequeña y esto a Villanueva no le ha gustado nada. Y miren como se ha puesto, hecho un basilisco, “indignado”, “bochorno”, “situación inaudita e injusta”… no me extrañaría que organizase una “manifa” a la puerta de la Delegación de Gobierno hoy mismo. Con pancarta y megáfono, acompañado de su corte de palmeros, enfrentándose a la Policía represora del Estado centralista que deja a los “compañeros” empresarios mineros sin subvención. Un nuevo indignado ha surgido en nuestra Comunidad.

Pero, sintiéndolo por los trabajadores mineros que no se merecen ni a sus empresarios ni a estos políticos, a mi me alegró la tarde. Ver como aquellos que gobiernan y que miran hacia otro lado con pequeñas injusticias en forma de poner trabas a la concesión de subvenciones a pequeños empresarios, también muerden el polvo de la discrecionalidad de la Administración a la hora de soltar pasta, me reconforta con esa Justicia universal que creo que existe. Una callada personal vendetta contra el tirano (aquí estoy exagerando un poco). Yo también tengo derecho a soltar de vez en cuando un ¡Qué se jodan! dedicado a la bancada política.

PD. El hacerle los papeles al conocido (en incluso amigo) por esa pequeña subvención me ha recompensado con un cohecho impropio en forma de chorizo de Guijuelo y botella de vino… No sé que se llevará Tomás si consigue los 15 millones de euros a sus conocidos (¿e incluso amigos?)

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